Metro de Santo Domingo: Más que transporte, una actitud

Metro DestacadaLas personas adoptan una misma conducta al entrar a una estación del metro

Texto e imágenes: Naila Rodríguez

El metro de Santo Domingo, más que un transporte, se ha convertido en toda una actitud y un comportamiento muy diferente al de los dominicanos. Esto se puede notar inmediatamente accedes a una de las estaciones.

Al entrar en las paradas del metro la conducta es la misma. Las personas cambian a modo automático. Quienes tienen su tarjeta cargada se dirigen de inmediato al molinete. Los que no, van a caja a recargar o a comprar un boleto viajero.

Metro1En el momento de acceder al vagón, los dominicanos hacen lo que nunca realizan en otros medios de transporte. Dan paso a los que salen. Luego, de manera calmada, penetran. De haber asientos lo ocupan, de lo contrario, permanecen de pie.

Luego de sonar la campana que indica el cierre próximo de las puertas, nunca falta el que está más deprisa que los demás, y arriesga su vida entrando. Pero hay otros, que lo hacen aún peor. Antes de terminar de pisar en el vagón ya las puertas han cerrado. Luego se excusan y se ríen.

Durante el viaje, las personas parecen zombis, no suelen hablar, se mantienen esperando la estación en la cual se quedan. Otros individuos, escuchan música. A veces, esta suele ser tan alta, que quienes están a su alrededor la perciben.

En ocasiones, las personas están en compañía de alguien e instalan una conversación. Estas sostienen un tono de voz bajo. Mayormente sucede los fines de semana, cuando las personas utilizan el medio de transporte con conocidos para dirigirse a lugares usualmente no laborales. La energía es distinta. En esos días el tono de voz es más alto.

En el transcurso, siempre suele montarse un pastor, el cual inicia su prédica. Metro2En ese momento algunos pasajeros cambian de lugar, otros se colocan los audífonos, y unos pocos permanecen escuchándolo.

El que siempre está presente, es aquel que se va a caer. Ya sea por no agarrarse bien, por querer estar de valiente, o por ser un novato y no saber que debe sostenerse de uno de los tubos,

Cuando a una de las paradas se incorpora alguna embarazada, madre con un niño o alguna persona mayor, cualquier sujeto que esté sentado, sin importar las costumbres que tenga, cede el asiento. En otros medios de transporte, las personas voltean la cara, se hacen los dormidos, y hasta los ciegos, pero no ceden el asiento. Es lo normal en los dominicanos, pero en el metro, la actitud es diferente.

Lo que nunca falta es la persona que no conoce el sistema ni las estaciones. Muchos se pierden. Otros evitan el desagradable momento y prefieren preguntar.

img_20160305_093708En las terminales y conexiones, si se nota la presencia de muchas personas subiendo por las escaleras, quienes van en dirección contraria bajan lo más pronto posible, para acceder de inmediato al tren que espera. Si lo alcanzan, entran. De suceder lo contrario, se lamentan, pero mantienen la tranquilidad. Saben que el próximo no tardará en llegar.

Todos esperan el tren. Otros han terminado su viaje y permanecen en las paradas utilizando las redes wifi. Mientras en la unión de líneas, algunas personas aprovechan las diferentes casetas y compran globos, medicamentos, retiran dinero de los cajeros automaticos, entre otras cosas.

Algunas personas toman una decisión en común. Esta no pasa por desapercibida. Es la que toman las personas en perfectas condiciones que deciden tomar el ascensor que está destinado para discapacitados. Todo por no querer caminar ni utilizar las escaleras eléctricas.

Metro4Pero hay un momento en el que todos asumen la misma postura es cuando el vagón en el que se transportan empieza a presentar fallos. Es la situación menos deseada por los transeúntes.

Durante un día en el metro Santo Domingo, se puede notar la misma conducta en la gran mayoría de los pasajeros. Al menos similar. La actitud metro. Lo que sí, que se puede ver en algunos casos, son algunas personas imperativas, otras de mal humor, cansadas, sin ánimos y demás.